Esto no será nunca un fotoblog. Creo que la inmediatez de lo digital es lo que más daño está haciendo a la fotografía. Un fotógrafo tiene que reposar su trabajo, interpretar la partitura, como dijo Ansel Adams. Lo demás, en mi opinión no es fotografía, o al menos no es fotografía con mayúsculas. El gran drama de la fotografía actual es que la cámara piensa por nosotros y que hemos cambiado el saber mirar por una ráfaga cada vez más veloz de imágenes captadas de manera aleatoria.
Si en un evento cualquiera hay 10 cámaras compactas y 20 teléfonos móviles captando imágenes sin cabeza, un fotógrafo haciendo lo mismo a razón de siete imágenes por segundo no tiene sentido.
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miércoles, 15 de abril de 2009
¿Alguien hizo esta foto?
martes, 14 de abril de 2009
¿Me pone cuarto y mitad de inspiración?
Hace poco visitando un foro de esos, en el que futuras esposas hablan de los pormenores de su gran día, leí a dos novias que hablaban sobre el fotógrafo de su boda. Una, la que daba la lección en el foro sobre su destreza, había contratado una empresa (a la que no voy a hacer publicidad, es más, posiblemente no sea ni una empresa) que en su página web presumía de ser una empresa vanguardista. No presumía de nada más, de hecho no había nada más, salvo una dirección de correo electrónico. La orgullosa novia hablaba de su hallazgo y de como las fotos y el vídeo de tan insigne empresa solo le costaban 1.800 euros.
Su interlocutora decía medio avergonzada, que su fotógrafo en cambio era muy caro en comparación, pues solo por las fotos cobraba bastante más de ese precio, pero en su defensa alegaba que este fotógrafo era conocido.
Este fotógrafo era Jose Manuel Bielsa, entre otras cosas ganador de los premios LUX de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España.
Nuestras queridas novias sin embargo metían a las dos empresas en la misma categoría.
Tiene que haber empresas para todos los niveles. Compramos un determinado modelo de vehículo coreano, por su precio y sería absurdo presumir de su fiable mecánica, su diseño vanguardista o sus exclusivos materiales. El coche cumplirá con su función de transportarnos y esto nos vale.
Si simplemente queremos un recuerdo de nuestra boda, cualquier cosa vale, incluso recopilar las fotos que nuestros invitados tomarán con sus móviles y camaritas digitales. Pero si lo que queremos es un recuerdo que nos emocione, con una mirada original, si queremos el ojo de un fotógrafo inmortalizando ese momento, eso tiene un precio. No hablo de número de fotos ni del tamaño del álbum ni de la resolución de la cámara. El verdadero valor de la fotografía en realidad es el que no se puede medir.
Dejemos claro que hay diferentes categorías y que el precio caro, tal vez sea el de la empresa que ni siquiera se digna en enseñarnos su trabajo.
Su interlocutora decía medio avergonzada, que su fotógrafo en cambio era muy caro en comparación, pues solo por las fotos cobraba bastante más de ese precio, pero en su defensa alegaba que este fotógrafo era conocido.
Este fotógrafo era Jose Manuel Bielsa, entre otras cosas ganador de los premios LUX de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España.
Nuestras queridas novias sin embargo metían a las dos empresas en la misma categoría.
Tiene que haber empresas para todos los niveles. Compramos un determinado modelo de vehículo coreano, por su precio y sería absurdo presumir de su fiable mecánica, su diseño vanguardista o sus exclusivos materiales. El coche cumplirá con su función de transportarnos y esto nos vale.
Si simplemente queremos un recuerdo de nuestra boda, cualquier cosa vale, incluso recopilar las fotos que nuestros invitados tomarán con sus móviles y camaritas digitales. Pero si lo que queremos es un recuerdo que nos emocione, con una mirada original, si queremos el ojo de un fotógrafo inmortalizando ese momento, eso tiene un precio. No hablo de número de fotos ni del tamaño del álbum ni de la resolución de la cámara. El verdadero valor de la fotografía en realidad es el que no se puede medir.
Dejemos claro que hay diferentes categorías y que el precio caro, tal vez sea el de la empresa que ni siquiera se digna en enseñarnos su trabajo.
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